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| Hablemos
de la tierra |
Tesoro
dulce y transparente.
El agua es un recurso renovable
en peligro por culpa de la actividad humana.
Agua sobre la Tierra.
Sumergida en la arena.
Impidamos la contaminación del agua subterránea.
Propiciemos la agricultura sostenible.
El
agua es un recurso renovable en peligro por culpa de la
actividad humana
Aguas negras domésticas y el drenaje de granjas
producen enfermedades tales como:
hepatitis, poliomielitis, tifus, cólera, disentería
etc.
Además del agotamiento del oxígeno y muerte
de los animales.
Los residuos industriales, a la vez producen defectos
congénitos (mercurio, plomo y cadmio). Se acumulan
en los niveles uperiores de las cadenas tróficas
(peces).
Los productos químicos como el petróleo,
la gasolina, el aceite y plaguicidas lanzados al cauce
de algún río o arroyo producen desde leves
trastornos de la salud hasta diversos tipos de cáncer.
La erosión del suelo enturbia el agua, impide la
fotosíntesis, destruye los fondos y rellena los
embalses y lagos.
Las sustancias radioactivas de las instalaciones nucleares
también son fuentes ontaminantes por lo cual crean
efectos negativos en los seres vivos. |
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IMPIDAMOS LA CONTAMINACION DEL AGUA SUBTERRANEA
75% de la Tierra está cubierta de agua. Y sólo un 5%
de ella es dulce, es decir, apta para beber. Este tesoro líquido
y transparente del planeta proviene de la superficie de la Tierra
(ríos, lagos, arroyos) y de las napas subterráneas.
Ya contaminadas gran parte de sus vertientes, hoy casi el 60% de la
población mundial depende de las reservas subterráneas
para sobrevivir.
La humanidad está obligada a cambiar sus hábitos en
aras de la sobrevivencia de las próximas generaciones. Aproximadamente
el 70% del cuerpo humano y el 90% de la estructura vegetal están
compuestos de agua. Que es base además, de la diversa vida
acuática.
Ingrediente fundamental de los seres vivos, también es indispensable
para la producción agropecuaria e industrial y condiciona la
calidad de vida de las personas. Los océanos y mares contienen
el 97,5% del agua en la Tierra, mientras que el 2% está congelada.
El agua subterránea llena grietas y pequeños espacios
entre las rocas y los sedimentos.
La napa es naturalmente pura. Pero - en su afán de progreso
y confort - la humanidad ha ido atentando sistemáticamente
contra la conservación de este recurso, tan vulnerable como
precioso.
Desechos industriales envenenan ríos y arroyos, mientras plaguicidas
y fertilizantes químicos descienden de los campos de cultivo
hasta las reservas subterráneas.
Los desechos domésticos son arrojados directamente al río,
contaminándolo por demás, para el consumo del agua potable.
REPAREMOS LAS GOTERAS
El agua que utilizamos en la casa es potable y costosa.
Mientras más fugas haya, más agua se extrae de los ríos
o de las napas subterráneas para ser tratada, desinfectada,
bombeada y distribuida.
QUE HACER
Reparar rápidamente las goteras producidas en la casa por la
rotura de un caño, canillas que no cierran bien o pérdidas
en el inodoro. Una canilla que gotea, aún si la pérdida
es mínima, puede desperdiciar más de 190 litros de agua
potable por día.
Controlar periódicamente el medidor y las facturas por el servicio,
por si aparecen consumos inusuales que indiquen fugas en canerías
subterráneas.
Avisar de inmediato a la empresa responsable al notar pérdidas
de la red de agua en la calle.
NO ENSUCIEMOS
Convertir cursos de agua en vertederos de desechos es una pésima
costumbre. En nuestro país, ejemplos patéticos de ello
son el río Paraguay, los arroyos que cruzan Asunción
(Mburicao e Ytay) y el Lago Ypacarai, entre otros casos. Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), un problema crítico
en América Latina es la descarga incontrolada de aguas residuales
sin tratamiento, las cuales contaminan las aguas superficiales y subterráneas.
Sólo el 10% de las aguas residuales reciben algún tipo
de tratamiento.
QUE HACER
Disponer la basura en bolsas negras para entregarlas a los recolectores,
en lugar de tirarla a los arroyos y ríos.
Reutilizar por ejemplo, frascos de vidrio o plástico para guardar
especias en la cocina.
Organizar campañas para limpiar el arroyo que cruza nuestro
barrio.
Participar de iniciativas que luchan para conseguir que las industrias
o fábricas situadas sobre cursos de agua hagan tratamientos
de efluentes antes de eliminarlos en los arroyos o ríos.
Conservar los bosques de galería que rodean y protegen los
arroyos.
Plantar árboles en las orillas de los arroyos para evitar que
la tierra sea arrastrada por el agua.
PARA CUIDAR EL AGUA, AHORREMOSLA EN EL BAÑO
Al tomar largas y deliciosas duchas, al cepillarnos los dientes y
al usar el inodoro gastamos mucha más agua de la necesaria.
Una familia podría ahorrar en promedio 76 litros diarios sólo
en el baño. QUE HACER
Cerrar la canilla al cepillarnos los dientes, abriéndola sólo
cuando es necesario. Ahorramos 15 y 17 litros.
Llenar el lavatorio al afeitarse, en lugar de dejar la canilla abierta.
Ahorramos 56 litros.
Colocar una botella de plástico cargada con algunas piedritas
en el interior del depósito de agua para el inodoro. Ahorramos
entre 4 y 8 litros al disminuir el volumen de agua que se utiliza
en cada descarga.
Colocar duchas de bajo caudal o disminuir nuestro tiempo de ducharnos.
En 5 minutos de una ducha normal gastamos alrededor de 135 litros,
a razón de 25 litros por minuto. Racionar aquí es fundamental,
porque las duchas representan aproximadamente el 32 % del consumo
doméstico de agua.
REGAR LO SUFICIENTE
Al recibir más agua de la necesaria, las plantas de interior
y de jardín enferman con más facilidad. Además,
se derrocha inútilmente el agua.
QUE HACER
Regarlas temprano a la mañana o al final de la tarde para evitar
que el agua se evapore con el calor.
No regar en días muy ventosos, porque el agua se dispersa.
Verificar que el regador automático cubra el césped
y las plantas y no los senderos o la vereda.
Regar profundamente el césped dos o tres veces por semana,
en lugar de hacerlo superficialmente todos los días.
Usar una regadera o una manguera para los sectores del jardín
que requieran más agua.
Regar las plantas del interior sólo dos o tres veces por semana.
Recoger el agua de la lluvia en recipientes grandes para regar el
jardín.
USEMOS LO JUSTO
Fundamental para nuestras actividades cotidianas, la presencia casi
automática del agua en nuestras vidas facilita que la derrochemos.
Abriendo un grifo o girando una perilla accedemos al servicio de agua
corriente olvidando que es un recurso agotable.
QUE HACER
En la cocina: lavar los platos abriendo y cerrando la canilla cuando
es necesario y mantener en condiciones la lavadora.
El lavado manual insume alrededor de 20 litros de agua, y el automático
de 20 a 40 litros.
Al lavar la ropa: utilizar la lavadora con plena carga para evitar
derroche.
Evitar el prelavado, eligiendo el programa adecuado conforme al tipo
de ropa.
Usar lo menos posible temperaturas superiores a los 60º C, a
no ser que se trate de prendas particularmente sucias.
Realizar mantenimiento períodico a la máquina y seguir
las instrucciones técnicas del fabricante para usar eficientemente
el agua y la energía.
Utilizar el agua del último enjuague para regar las plantas,
cuando se hacen lavados manuales.
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