BOLDO
El
boldo tonifica el estómago, estimula
el apetito y favorece la digestión. Limpia
la sangre, el hígado y los riñones.
Regula las funciones biliares y hepáticas
en general, combate los cálculos biliares.
Es especial para cualquier problema estomacal
y además desintoxica el hígado
eficazmente.
Sus principales propiedades son:
tónico y activador de la función
del hígado; ligero tónico y activador
del aparato digestivo; algo calmante de los
nervios. Por lo tanto, está especialmente
indicado contra trastornos del hígado,
se aplica también en la atonía
del estómago (digestión lenta
y penosa; inapetencia, etc.); en las enfermedades
y afecciones de las vías urinarias; en
los trastornos de los nervios y en el insomnio.
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Está comprobado que
esta planta limpia de manera especial el hígado
y facilita la secreción de la bilis, tiene
claros efectos para la disolución de los
cálculos biliares. Además el boldo
es un buen digestivo, combate las ventosidades,
fortifica y calma los nervios, hace desaparecer
las manchas de la cara debidas a trastornos hepáticos,
calma los dolores reumáticos y estimula el
apetito.
Se usa el jugo de hojas de
boldo también contra los dolores de los oídos,
vertiendo para ello algunas gotas de este jugo en
los oídos.
Se recomienda el té
de boldo caliente después de las comidas.
Este mismo té es un suave laxante, aunque
la manera que actúa para eliminar la pesadez
del estómago es al influir sobre la bilis
a la cual la vuelve más fluida o menos viscosa.
La propiedad del boldo también hace que los
molestos y dolorosos cálculos renales se
desgasten y vayan cayendo poco a poco con la orina,
aunque para este problema especifico es más
recomendable el "para para'i".
El té de boldo dependiendo
de la gravedad del caso, se usa en cantidad de 5
a 1O gramos por litro de agua.
Esta hierba no debe hervirse mucho, pues si se hace,
se destruyen sus propiedades.