EUCALIPTO
El eucalipto se denomina también
árbol contra la fiebre.
Toda la planta, particularmente las ramas tiernas,
hojas y flores, está impregnada de una sustancia
aromática que es un preciso medicamento.
La infusión de las hojas, al 23%, se da como
tónico, estimulante, febrífugo y especialmente
en las afecciones bronquiales, pulmonares, laringitis,
afonía y catarro de la vejiga; y en uso externo
se emplea para lavar heridas, gargarismos y vaporizaciones
en las enfermedades mencionadas. También
se administra en forma de extracto (1-2 gramos)
y polvos (2-4 gramos).
Es muy conveniente tener
cerca de las habitaciones algunas plantas de
eucalipto, porque desinfectan el aire y preservan
de esta manera contra diversas enfermedades.
Recomendamos tener en el dormitorio algunos
gajos de eucalipto, por lo menos de vez en cuando.
Muy recomendable es también hacer de
vez en cuando fumigaciones y vaporizaciones
con las hojas de eucalipto en los dormitorios
y demás piezas.
Pueden hacerse las evaporaciones colocando sobre
un calentador un recipiente con hojas de eucalipto
y agua hirviendo.
Las hojas y los gajos de eucalipto son muy apropiados
para el cocimiento que se emplea como agregado
para los pediluvios calientes, baños
de asientos y enteros y también baños
de vapor. Se recomienda especialmente en el
reumatismo crónico, gota, dolores, heridas,
afecciones de la piel, granos, inflamaciones
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la
garganta y boca, inflamación de las amígdalas,
tos, ronquera, afonía, resfriados, gripe,
enfermedades, de las vías urinarias y de
la vejiga.
Una de las aplicaciones más
útiles del eucalipto es el baño de
vapor de pecho y cabeza. Con este baño no
sólo se aprovechan los efectos del eucalipto,
sino que se consigue una derivación de toxinas
y por tanto una descongestión de todo el
aparato respiratorio. Para cada baño se utiliza
de 15 a 25 de hojas.
Los baños de vapor
son también muy recomendables en el paludismo,
malaria escarlatina, sarampión, etc. Después
de cada tratamiento caliente hay que lavar ligeramente
el cuerpo, o parte tratada, con agua fría.
El efecto refrescante, fortificante
y medicinal del eucalipto lo hace ideal para combatir
catarros bronquiales y del pulmón. El aceite
de eucalipto se recomienda especialmente contra
las afecciones de la piel.