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Hierba medicinal
muy conocida y utilizada con propiedades digestivas,
carminativa y estomáquica.
La menta, calma enfermedades del intestino;
tanto cruda como en infusión, las hojas
de menta fortifican el corazón, hígado
y, por su efecto tranquilizante, suprime el
malestar del estómago. En uso externo,
la infusión con aceite de oliva se aplica
en compresas contra quemaduras.
Se emplean las hojas en infusión al 20 por mil, como calmante estomáquico, digestivo; también contra la tos; también carminativo; expeler gases (sistema digestivo).
Las mujeres que padecen de
menstruación dolorosa deben recurrir a la
infusión de menta para encontrar un alivio
inmediato. Aconsejamos también a todas las
personas cansadas, débiles y ancianas que
tomen a menudo ligeras infusiones de la preciosa
planta. Las cataplasmas de hojas de menta aplicadas
sobre los pechos detienen la leche y evitan los
infartos.
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Combate resfríos, inapetencia y dolores estomacales.
Se recomienda la toma de una
infusión de menta en todo problema digestivo
cuya sintomatología imperante sean los dolores
espasmódicos, gases o dispepsia general.
En casos de náuseas y vómitos, suele
ser muy útil un té de hojas de menta
frío. En presencia de insomnio se aconseja
la toma de una taza antes de acostarse.
En la Farmacopea figuran otros preparados de menta: la esencia; el agua de menta (2 gs. de esencia en un litro de agua); alcohol de menta o tintura de esencia de menta piperita (10 gs. de esencia en 90 gs. De alcohol de 90º)
La aplicación externa
de unas pocas gotas del aceite esencial de menta
frotado sobre sien, frente y cuello ha sido empleado
popularmente desde hace mucho tiempo, resultando
eficaz para aliviar los dolores de cabeza.